Educación de la sexualidad en niños de 10 a 12 años

The file could not be created.
ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

Educación de la sexualidad en niños de 10 a 12 años

Sesión impartida en los Cursos de Orientación Familiar

La educación sexual contemporánea, ofrece respuestas a las preguntas del como( ¿cómo se hace?, ¿Cómo se evita?, ¿Cómo se pone?...), pero no a las preguntas de los porqués. Si no hay porqués, si no hay un sentido de la persona y su cuerpo, ¿Cómo se pueden responder satisfactoriamente los cómo?

A través de esta sesión vamos a ir viendo el papel primordial que tenemos los padres en este tema, las dificultades con las que nos podemos encontrar a la hora de hablar con nuestros hijos y las pautas o ideas que nos pueden servir de ayuda para enfocar de la manera más adecuada todo lo que está relacionado con la educación de la sexualidad.

Antes de seguir, sencillamente aclarar que todo lo que voy a explicar, ya está publicado y recogido en diferentes medios. La mayor parte de la información, está sacada de Internet (sontushijos.org, solohijos.com, interrogantes.net, arvo.net, hacerfamilia.es, artículos de diferentes autores del instituto de Ciencias de la familia de Navarra y finalmente libros de la colección hacer familia y de la colección edu.com).

Dicho esto, nos metemos ya en harina, recalcando que en esta parcela de la educación de nuestros hijos, no basta con implicarse, hay que comprometerse. La gallina al poner un huevo se implica, pero el cerdo al poner el bacon se compromete. Nos tenemos que comprometer con este tema, porque la educación de la sexualidad, no es sólo explicar el acto sexual. La educación de la sexualidad, comprende o está dentro del marco de la educación del amor, de la afectividad, de la entrega de las personas, de la dignidad, del amor responsable, de la voluntad, de la fidelidad, de la verdad. No depende de lo que digan la mayoría de los sociólogos.

La mayoría ya habréis tenido varias conversaciones, no “La Conversación”, esa en la que parece que se va a firmar el tratado de Utrecht. Otros a lo mejor pensáis que todavía no es necesario hablar con vuestros hijos de estas cuestiones, los veis pequeños, infantiles.

En el colegio ofrecemos esta sesión a los padres al inicio del 5º curso de primaria. Pensamos que puede ser un buen momento para incidir en el aspecto de la sexualidad por varios motivos: Están a punto de pegar el salto a la adolescencia, empiezan los cambios físicos (cuerpo de hombre, madurez de niño), aumenta el interés selectivo por lo sexual, y comienza el gusto por las “guarrerías”( chistes, comentarios, expresiones), dejan de hacer preguntas tan ingenuas, se produce el descubrimiento del otro sexo y los amigos empiezan a ser parte importante en sus vidas. Hacia los padres hay una menor admiración y un mayor sentido crítico, descubren el tema del pudor y la intimidad, son inquietos y curiosos con estados de ánimo voluble, buscan protagonismo y a la vez tienen poca independencia.

En resumen podemos decir de ellos como dice Aguiló que poseen algo de científico y frío calculador que investiga y de Pulgarcito a quien los pájaros le han comido las migajas que le señalaban el camino de regreso a casa y perdido en medio del bosque llora.

Dificultades a la hora de encarar el tema de la sexualidad con nuestros hijos o creencias erróneas sobre la educación sexual.

1. Uno puede pensar que lo aprenden solos. Hoy en día 2/3 de la información sexual que reciben nuestros hijos procede de sus amigos. Y sus amigos la sacan de la TV y de Internet. Posiblemente no lleguen a captar toda la información o todo lo que dicen, pero si no somos nosotros los padres los que les procuramos la información sexual a nuestros hijos, ellos la van a buscar por otros lados. Los hijos que tienen una buena educación de la sexualidad y que reciben la información de mano de sus padres son personas mucho más seguras y con más criterio que aquellos que reciben toda la información a través de sus amigos o la buscan por su cuenta. A lo mejor a nosotros nuestros padres no nos contaron nada, pero no podemos dejar a nuestros hijos en la estacada.

2. Se lo enseñan en el colegio. La misión del colegio, lógicamente no es esa. En las asignaturas de religión y ciencias se imparte un tema relacionado con la sexualidad y la reproducción, pero nada más. Es deber de los padres explicar a sus hijos todo lo relacionado con esta cuestión. El colegio, puede echar una mano si la familia se lo pide.

3. La educación sexual incita a la práctica. Hay padres que piensan que si les explican a sus hijos todo lo referente a la sexualidad van a despertar en ellos una curiosidad desmedida, incitándoles a la práctica. Al revés, el explicarles a los hijos, fomenta la responsabilidad, la toma de decisiones, les da seguridad y les quita angustias.

4. Son niños. Unos necesitarán un tipo de información y otros otro tipo. A unos habrá que hablarles del origen de la vida y otros del enamoramiento y la fidelidad. Todos necesitan su dosis de información. Es un gran error pensar que por ser pequeños todavía no necesitan información.

5. Miedo a no saber responder las preguntas. No tenemos que ser doctores de la Sorbona, ni hay que hablar del Kamasutra, ni de fontanería sexual. Lo que interesa a nuestros hijos en estas edades está ligado a las emociones y a los sentimientos. Ser padre es suficiente título. Vuestro hijo ha nacido de una historia de amor vuestro.

6. No saber enfocar la conversación. No podemos decir ¡ hijo, tenemos que hablar!. El hijo va a pensar, me va a encerrar en el despacho y sólo va a hablar él, soy un espectador. Los que tengan ya confianza y el terreno labrado, no tendrán problemas. Hay que salir a tomar algo con nuestro hijo, hablar de fútbol, de amigos, de juegos, etc. A las tres semanas ya hablaremos con naturalidad sobre cualquier tema. ¿Sabemos los padres preguntarnos por los temas duros de los hijos?, ¿Tienen la vía abierta nuestros hijos cuando quieren hablar con nosotros?.Lo tenemos que pasar bien con nuestros hijos, tenemos que hablar de todo, con todos y en todas partes.

7. Sentimiento de vergüenza. No tenemos que comentar detalles nuestros, de nuestra intimidad para nada.

8. Miedo a que piensen diferente. Para que me voy a meter en líos si mi hijo no me entiende y tiene una visión de estos temas tan distinta.

9. Todos los hijos son iguales. No es cierto, a todos no les podemos hablar del mismo modo, tienen distinta sensibilidad, distintas amistades. Exigen un ritmo y un lenguaje diferente.

Ideas y pautas que nos pueden servir de ayuda para educar la sexualidad

1. No ser ni vulgares ni estrechos. Ni un lenguaje grosero, ni un lenguaje obsoleto. ¿Cómo acierto?. Dejándole hablar a él, que nuestro hijo esté cómodo, que diga lo que sabe, lo que ha visto, lo que le inquieta. Así sabremos cual es el lenguaje “normal”. El que marca el nivel de lenguaje (delicado, normal, grosero) es nuestro hijo y su sensibilidad. Para ellos lo que se dice normalmente en la calle, en la TV, en el colegio, es percibido como bueno y normal.

2. Lo normal y lo bueno. Estamos viendo como bueno, un modo degenerado de vivir la sexualidad; infidelidades, adictos al sexo, pornografía infantil, embarazos fuera del matrimonio. En la infancia lo normal es igual a bueno. Pensar que lo normal no es lo bueno, requiere anteponer el juicio propio ante los demás y eso en los niños de estas edades es muy complicado. Como la sociedad no ofrece una experiencia del bien, la formación de nuestros hijos necesita mayor profundidad, razonamientos más elaborados, No basta decir eso esta mal y se debe vivir de otra manera. Si sale una imagen inconveniente en la TV, no basta con apagar. Se apaga y se explica que es lo que ha pasado y porque no es bueno que veamos esa imagen.

3. Razonamientos para torpes. Hay que dar explicaciones, que en otro tiempo no necesitábamos. Hoy en día nadie necesita que le den muchas explicaciones, para saber que tener esclavos no está bien y en el Imperio Romano, lo normal era tener esclavos y no entendían que no pudiesen tenerlos. Los que no los tenían lo acataban por fe. La moral sexual no es de fe. De fe es la Santísima Trinidad. No sólo hay que decir que se ofende a Dios y que vas contra el 6º y el 9º. Hay que dar argumentos intelectuales, darle la vuelta a los razonamientos de la calle para justificar ciertas conductas y ofrecer una visión positiva de la sexualidad. Vivirla bien nos lleva a ser mejores personas, a ser más felices.

4. Serenidad. Madurar lleva años y muchas conversaciones. Tranquilidad. Si les dedicamos tiempo todo saldrá bien. Ellos tienen que adquirir criterios para moverse en la vida y en estos temas, como en otros, los criterios van calando poco a poco.

5. No complejo de inferioridad. No hay ninguna novedad en relaciones sexuales, salvo que Berdún, la sexóloga oficial del reino haya inventado alguna. Como hemos dicho antes los padres tienen toda la sabiduría necesaria para explicar a sus hijos el misterio de la sexualidad.

6. Tener escala de valores y ser coherente. No es lo mismo seguir postulados marxistas, que regirse por un humanismo cristiano. Poseer una escala de valores contrastados y vivirlos es el mejor ejemplo que le podemos dar a nuestros hijos. Si nuestros hijos viven una serie de virtudes en casa tenderán a imitarlas.

7. Control de medios de comunicación. No es censura preservar de cosas. Ya decía El Quijote “No huye el que se retira. He imitado a muchos valientes que se han guardado para tiempos mejores.” Ojo con lo que metemos en casa, periódicos, revistas. También debemos tener la costumbre de quejarnos en los establecimientos que tienen a la vista publicaciones pornográficas. Estamos respaldados por la ley de protección del menor, por la que no se puede obligar a ver imágenes inconvenientes a un menor. Respecto a Internet es conveniente tener un filtro, conviene también que conozcamos con quien chatea nuestro hijo (en el chat pueden participar personas que escudándose en el anonimato que concede la red, pueden decir de todo) y a que direcciones de Internet accede. Respecto a la TV, se sabe que los niños elaboran su patrón de comportamiento sexual, inspirándose o tomando como modelo los personajes de las películas. En un año nuestros hijos, pueden llegar a ver hasta 14.000 escenas de contenido sexual. Los niños aprenden que los adultos hacen cosas de las que no les gusta hablar, pero que sen ven en la TV. Los fragmentos no ayudan a crear información (actos sexuales incompletos). Los niños captan la carga emotiva y observan con atención, incluso pueden preguntar sobre escenas que han visto hace semanas. Además la TV compite con ventaja. Los niños en los temas relacionados con la sexualidad no consideran a sus padres una fuente fiable de información, sobre todo porque los padres responden a las preguntas, haciendo hincapié en las preocupaciones, temores, necesidad de control, mientras que la TV, ofrece relatos más creíbles con cambios constantes de información auditiva, visual, efectos especiales y más velocidad, para exagerar la carga emocional de la sexualidad. Ellos no comprenden el mensaje de sexualidad que un adulto puede entender. Según un estudio de la Universidad de Milán, los niños que ven mucho la TV, asumen un sistema de valores, según el cual es lícito obligar a una persona a mantener relaciones sexuales.

8. La información debe ser verdadera, clara, gradual, completa (sin entrar en detalles casuísticos) y oportuna.

9. Padres “preguntables” 24 horas al día. Confianza, no machacar la intimidad, buen humor, atmósfera relajada, llegar antes, estar receptivo, crear oportunidades.

10. Pudor. Es el instinto que protege su intimidad. Hay que educarlo y respetarlo. Nuestros hijos deben saber que su cuerpo no es una mercancía. Atención a playas, vestuarios y ropa con la que se visten. La elegancia y el modo de vestir también son educables. No es propio de los niños atender tanto a su imagen externa, colonias, pulseras, mechas en el pelo.

11. Masculinidad. Un niño define su identidad sexual con relación al padre del mismo sexo. Hoy en día, hasta no sabemos cuando, el hijo respecto al padre. Y toma conciencia de su definición sexual muy tempranamente. En una familia en la que existe equilibrio entre el padre y la madre o si en ausencia de padre, existe un referente masculino (tío, hermano, abuelo) la identificación se da de forma natural. Si no hay ese referente masculino o está debilitado por estar muy poco en casa o si la madre no respeta profundamente la figura paterna y no admira a su marido, el niño puede identificarse con su madre y aquí ya nos moveríamos en aguas movedizas. Es importante no perder el modelo masculino.

En definitiva y para acabar, como dice M.Santamaría, tenemos que tener una mentalidad de pioneros: Tengo una verdad nueva y tengo que ir consiguiendo que esto cale en el ambiente.

Autor: 

Manuel Feria